La atención explícita o ejecutiva (selectiva y sostenida)

Hoy te voy a hablar de una habilidad que es la que, entre otras cosas, nos permite aprender, planificar el futuro y gestionar la información de forma compleja, la atención explícita o ejecutiva, que la llamamos así porque la podemos controlar cognitivamente y de forma consciente.

Es gestionada por los lóbulos frontales y voluntaria, y consiste en concentrarnos de forma selectiva y sostenida sobre uno o más estímulos, tanto del mundo exterior como de nuestro mundo interior –los pensamientos-. A diferencia de la atención implícita este tipo de atención requiere un enorme gasto de energía, por esa razón, el mantener el foco de atención de forma sostenida  exige un gran esfuerzo y produce un efecto agotador sobre nosotros.

La habilidad de concentrar nuestra atención de forma sostenida y consciente la empezamos a desarrollar a partir de los 3-4 años y requiere que nos resistamos a las distracciones de otros estímulos del entorno. El aprendizaje está altamente relacionado con este tipo de atención, ya que nos permite retener la información durante el tiempo necesario para relacionarla con otros conocimientos previos y guardarla en nuestra memoria.


Por esta razón, para lograr concentrarnos  y que la información llegue a las áreas más elevadas de nuestro cerebro, para que pueda ser gestionada por éstas, es importante que en el medioambiente donde nos encontramos no se encuentren agentes estresores que activen instintivamente nuestro SARA y nos distraigan. En el cerebro tenemos un área que se ocupa de mantener la atención focalizada y sostenida que se llama cíngulo o corteza cingular anterior.

Cerebro atencional

Mantener la atención de forma explícita requiere un enorme gasto de energía, este tipo de atención la podemos mantener a un alto nivel y de forma efectiva y sostenida sólo entre 5 y 10 minutos y de forma parcial entre 40-45 minutos, a partir de ese tiempo el agotamiento mental hace necesario descansos para poder recuperar la efectividad. Por esta razón, cuando queremos exponer un tema y captar la máxima atención de nuestro interlocutor, es vital aprovechar esos primeros 5 o 10 minutos para despertar su máximo interés, ya que a partir de ese período de tiempo no podremos evitar las distracciones.

Además de los estímulos que nos puedan distraer del entorno, existe otro factor que no nos permite mantener la atención focalizada en un solo estímulo y sostenida, y es que nuestro cerebro está en todo momento gestionando varios procesos o tareas a la vez. Como te mencioné anteriormente, uno de ellos es el de relacionar la información en la que hemos focalizado nuestra atención con otros conocimientos previos, sacar conclusiones y guardarlas en nuestra memoria a largo plazo. Mientras ejecutamos este proceso, estamos obligatoriamente desviando nuestro foco de atención y volviéndolo a fijar una y otra vez. A a este proceso le llamamos: alternancia de la atención.

El que podamos estar concentrados en un foco de atención y al mismo tiempo distraernos con otros estímulos, lejos de ser un defecto, es una importantísima ventaja evolutiva, ya que el abstraernos totalmente del resto de estímulos, nos haría vulnerables a peligros que amenazarían nuestra supervivencia. Por eso, nuestro cerebro está preparado para alternar el foco de atención continuamente, permitiéndonos responder de forma simultánea a múltiples estímulos o tareas a la vez.

Sin embargo, esta capacidad de nuestro cerebro de gestionar múltiples unidades de información a la vez, es limitada.  El psicólogo americano George Miller público en 1956 un ensayo acerca de la capacidad del cerebro humano para gestionar información, al que llamó: “The magical number seven”, donde exponía que nuestro cerebro puede gestionar un máximo de siete, más menos dos, unidades de información a la vez, es decir entre cinco y nueve. A esta capacidad se le llama atención dividida y está totalmente relacionada con nuestra memoria operativa o de trabajo, de la que te hablaré en los próximos posts, y que nos permite, por ejemplo, poder tomar notas mientras escuchamos una conferencia o conducir mientras analizamos mentalmente una situación, escuchamos la radio o hablamos por teléfono. Sin embargo esta capacidad tiene sus limitaciones y como su nombre bien indica, divide el 100% del foco de atención. Por ejemplo, estudios realizados han arrojado que hablar por teléfono mientras conducimos, reduce al 50% nuestro campo visual.

Al porcentaje de nuestra capacidad total de atención que concentramos en un estímulo determinado le llamamos: densidad de atención. Cuanto mayor sea la densidad de atención, mayor será la probabilidad de que dicho estímulo sea guardado en nuestra memoria a largo plazo.

Para que puedas comprobar, tú mismo, tu capacidad de atención, te invito a realizar el siguiente ejercicio: es un vídeo desarrollado por el psicólogo estadounidense Daniel Simons que demuestra las limitaciones de nuestra capacidad de atención selectiva, cuando focalizamos nuestra densidad de atención en uno o más estímulos determinados.

Quizá ya hayas visto este vídeo, porque, por lo curioso que es, ha tenido una amplia difusión en internet, pero aun así, te invito a realizar el ejercicio otra vez…

Otra capacidad que tenemos relacionada con la atención, es la posibilidad de disociar el foco de la mirada y el foco de atención. Es una capacidad estratégica que se utilizamos mucho en deportes como el fútbol, el baloncesto o las artes marciales, donde para que no se nos descubran nuestras intenciones miramos a un lado pero estamos realmente pendientes de otro foco de atención, por ejemplo, donde está nuestro compañero para pasarle el balón. Esto también es una capacidad que tienen otros animales como los primates y otros mamíferos.

Ahora bien, una vez que has conocido toda esta información sobre tu capacidad de atención y la de los demás, tu pregunta será: ¿cómo puedo mejorar mi capacidad de atención? o más importante aún, cuando tengo que hacer una exposición ante otras personas, ¿cómo puedo lograr que mis interlocutores mantengan una alta densidad de atención ejecutiva en el mensaje que quiero transmitir?

Bueno, además de la clave que ya te comenté anteriormente, acerca de utilizar los primeros cinco o diez minutos para captar el interés de nuestros interlocutores con algo que sea realmente importante para satisfacer sus necesidades (especialmente si están relacionadas con su supervivencia), existen unos cuantos factores que influyen, de manera decisiva, en mantener la atención sostenida:

1. Motivación: La dopamina es el principal neurotransmisor que genera nuestro cerebro cuando anticipa una recompensa, y su efecto es que nos impulsa a actuar para conseguirla. Por esta razón, se le denomina el neurotransmisor de la motivación y el placer. Esa energía interior que provoca la dopamina ayuda a mantener activa la atención ejecutiva de forma consciente y sostenida durante períodos de tiempo más prolongados y al mismo tiempo, este neurotransmisor, actúa como reforzador de las conexiones sinápticas, grabando la información en los bancos de memoria a largo plazo.

En un estudio que se realizó con dos grupos de alumnos de 4º grado, antes de empezar una clase en las que se les iba a hablar sobre un tema específico. Al primer grupo se le dijo, simplemente, que al día siguiente se les haría un examen acerca de lo que habían aprendido. Al segundo grupo, por otra parte, se le dijo que al siguiente día iban a tener que contarle a otra clase de alumnos, de un grado inferior, lo que habían aprendido.

Al siguiente día se puso el mismo examen tanto al primer como al segundo grupo. Los resultados fueron que, el grupo que creía que iba a tener que enseñar lo que habían aprendido a otros alumnos obtuvo unos resultados muy superiores a los que solamente se les dijo que iban a hacer un examen. La razón fue que la tarea que se les había encomendado a los que tenían que enseñar lo que habían aprendido a otros, provocó una motivación mucho mayor en los alumnos de ese grupo que el hacer un examen rutinario a los del otro grupo.

Otro factor que nos motiva es tener la seguridad de que vamos a comprender la información que recibimos. Otro estudio que se realizó con dos grupos de alumnos a los que se les iba a dar una clase de matemáticas. Al primer grupo se le puso antes de la clase un problema relativamente fácil de resolver y al segundo un problema que con sus conocimientos previos no iban a poder resolver. Una vez dada la clase sobre el mismo tema, la atención del grupo que pudo resolver el problema fue mucho más activa y aprendieron más que los que dieron por perdido el poder comprender el tema.

2. Curiosidad: El poder llegar a conocer el desenlace de una situación, la adquisición de conocimientos  nuevos que podamos relacionamos con informaciones ya conocidas, o el descubrir cosas nuevas hace que nuestros lóbulos prefrontales se mantengan atentos a la información que estamos percibiendo. Las adivinanzas o preguntas que exigen astucia para averiguar la respuesta son también muy efectivas para mantener la atención.

Por ejemplo, la Dra. Judy Willis, profesora de matemáticas que utiliza las neurociencias para enseñar, utiliza metáforas que llaman la atención y despiertan la curiosidad de sus alumnos cuando le toca enseñar algún tema que de por sí puede ser aburrido. Ella cuenta que, por ejemplo, para enseñar “fracciones matemáticas”, la clase anterior les muestra a sus alumnos una imagen de una radiografía de un brazo con los huesos fracturados y les dice que la clase del día siguiente tratará sobre algo relacionado con una fractura, invitándoles a pensar qué puede ser. Luego al otro día relaciona el fraccionar números con la imagen, pero lo importante es que sus alumnos tienen toda la atención puesta al día siguiente ya que sienten gran curiosidad por saber de qué se les va a hablar relacionado con un hueso fracturado en clase de matemáticas. La propia Judy Willis, nos dice que todos los lunes trae un elemento diferente a clase y les dice a los alumnos que traten de adivinar con qué se va a relacionar ese objeto o imagen. A principio de curso el éxito de esta técnica es escaso, pero al cabo de uno o dos meses la mayoría de los alumnos participan ya que están deseando ver quién adivina y quién no.

3. Humor: El humor, bien utilizado de forma inteligente, nos produce placer y nos hace estar a la expectativa para captarlo y entenderlo rápidamente  ya que crea vínculos con el comunicante y con el grupo (nos hace sentir inteligentes y estar en la misma sintonía)

4. Entorno: La ausencia de elementos o estímulos estresores en el medioambiente es fundamental para que nuestra atención ejecutiva se mantenga sostenida y que la información llegue a los estadios más elevados de nuestro cerebro. Un ambiente seguro con elementos conocidos, y por lo tanto controlados, es absolutamente necesario para mantener la atención sostenida  y para desarrollar la creatividad y la imaginación.

Por lo tanto, si quieres conseguir que la información que transmites capte la atención sostenida de tus interlocutores y se grabe en los bancos de memoria a largo plazo deberías:

  • Elegir un entorno seguro, sin elementos estresantes o peligrosos que distraigan al SARA de nuestro interlocutor con estímulos que no vienen al caso, y que le haga sentir la sensación de bienestar generando serotonina.
  • Cuidar que la información que transmites no pueda ser considerada como peligrosa por los filtros cerebrales del receptor.
  • Crear estímulos básicos para mantener el SARA activo y focalizado en la información que transmites
  • Crear estímulos más elaborados que sean atractivos, como el humor, para que la corteza cingular anterior ayude a mantener la atención selectiva y sostenida en el tiempo.
  • Intentar que la información que transmites sea evaluada como una posible recompensa para los intereses y necesidades personales del receptor, de modo que su cerebro genere dopamina y noradrenalina para moverlo a la acción, especialmente en los primeros cinco o diez minutos de tu exposición.

Si quieres ampliar tu conocimiento sobre la atención, te invito a ver las siguientes dos conferencias de la Dra. Judy Willis y de la Neuropsicoeducadora Marita Castro, extraídas del Canal Youtube de la Asociación Educar para el Desarrollo Humano, una institución dedicada a la divulgación de las neurociencias, y una de las fuentes más amplias y rigurosas de conocimiento para los que nos apasiona el ser humano y el funcionamiento del cerebro. http://www.asociacioneducar.com

Estrategias basadas en investigaciones neurocientificas – El poder de las palabras
Dra. Judy Willis

Bases neurobiologicas para el desarrollo de la atención – NSE. Marita Castro

 En el próximo post te hablaré del tercer dispositivo básico del aprendizaje:

La memoria

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Una respuesta a La atención explícita o ejecutiva (selectiva y sostenida)

  1. Lourdes dijo:

    qué bueno!!!! Muchísimas gracias!

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